¿Cuánto se han de guardar las cajas? (22/07/2006 11:08:38)
Como ya comenté el Día del Orgullo Frickr, tengo una extraña afición a guardar cajas de galletas, crispis y demás, básicamente por si más adelante pudiera necesitarlas para guardar otras cosas. Pero la afición no acaba ahí. También guardo cajas de otras cosas, sin talento ni medida: desde cajas de relojes que ya he perdido, hasta las cajas de zapatillas de deporte ya tiradas, y por supuestísimo, las cajas de todos los productos tecnológicos que han pasado por mis manos desde que tengo uso de razón (y si no son todas, casi todas).
En definitiva, tengo un buen trozo del volumen de mi habitación ocupado por cajas vacías. Y todo por la maldita sensación de que "nunca sabrás si las vas a necesitar".
Así pues, ¿cuánto tiempo opináis que es el razonable para guardar una caja vacía?
(Confieso que digáis lo que digáis seguiré guardando cajas indefinidamente, porque en el fondo me encantan. Creo que el día que tenga suficiente espacio empezaré a hacer una buena colección de cajas, porque hay algunas que son auténticas obras de arte. Lástima que la relación espacio que ocupan/utilidad sea tan jodidamente mala).
Nota: Este post está inspirado en este hilo en EOL, que me ha venido muy bien porque hace tiempo que quería postear algo sobre esto.

Yo guardo las cajas de los trastos electrónicos hasta que termina la garantía, ni más ni menos.
Y luego hay trastos de los que conviene guardar por si tienes que hacer mudanza (por ejemplo un monitor grande) o te podrías llegar a plantear vender de segunda mano en algún momento (tener el embalaje original permite subir bastante el precio de cualquier gadget).
Bueno, yo solo te puedo recomendar guardar unas cajas dentro de otras. Así la relación espacio/utilidad se incrementa.
Por otro lado yo solo guardo las cajas de los gadgets y de las miniaturas de warhammer. Aunque realmente luego no me sirven para guardar cosas dentro :-(
Joder, yo antes guardaba cajas (y una de mierda impresionante) pero (y NO es coña) cuando fui a India me dio un ataque de anti-sociedad de consumo y de no-apego por cosas materiales que me ha llevado a hacer limpiezas de mi cuarto y a tirar miles de cosas (entre ellas, miles de cajas) que guardaba por cariño o por su potencial utilidad.